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Una nueva económia, por y para los ciudadanos
Aunque nos decían que los ciclos económicos habían desaparecido, que el crecimiento del precio de los inmuebles no se detendría, que había que confiar en la mano invisible del mercado, como si de un tsunami se tratase, contemplamos como la crisis arrolla sucesivamente las finanzas, la confianza, el crédito, la economía real, afectando finalmente a la sociedad y a los ciudadanos que la forman.
El desencadenante han podido ser las Hipotecas “Subprime”, pero podía haber sido cualquier otro activo financiero, prestamos a los países de la Europa del Este, o a determinados países actualmente en quiebra, acciones de compañías sobrevaloradas, fondos inmobiliarios igualmente sobrevalorados, prestamos a empresas sobre endeudadas.
La crisis representa la quiebra de un cierto sistema capitalista, el modelo propugnado por el liberalismo fundamentalista obcecado en cuestionar conceptos tales como empresas nacionales, el papel del Estado como agente relevante dentro del sistema económico, mecanismos de protección, igualdad, preservación de un cierto espacio social común o público y en imponer el actual modelo en crisis.
Este modelo se ha venido caracterizando por la maximización de la competencia entre todos, privatización de los bienes, recursos y servicios públicos, mercantilización de las relaciones humanas, excesiva concentración empresarial, preponderancia del capital, marcas, corporaciones, sobre los trabajadores y profesionales que integran las empresas e incluso sobre los gobiernos y administraciones públicas, flexibilidad y precariedad del mercado laboral inversiones especulativas a corto plazo, sistema financiero sintético alejado de la economía real que le justificaba inicialmente, provecho máximo para una minoría y endeudamiento generalizado para la mayoría así como la aparición de nuevas fórmulas de vasallaje, al dificultarse la actividad empresarial de pymes y autónomos por el excesivo peso de las rentas inmobiliarias que graban la cadena de costes de empresas y ciudadanos.
Ante la crisis algunos se preocupan de negarla, algunos piensan que ya escampará otros más conscientes se aprestan a atajar la crisis pero con recetas del pasado o parches puntuales, necesarios pero absolutamente insuficientes (devoluciones de IVA, anticipación de cobros, etc).
Nosotros defendemos un planteamiento radical, crítico, creativo y audaz para enfrentarnos a la a sus múltiples causas, reordenando la escala de valores vigente, el modelo de relaciones laborales y sociales, la educación en sus distintas etapas, el modelo de Estado, el equilibrio entre el capital y el trabajo, entre las rentas inmobiliarias y las derivadas de la actividad laboral y profesional, la conciliación entre la vida laboral, personal, familiar y social.
Necesitamos rediseñar el sistema, para conseguir que los individuos desarrollen autónomamente la plenitud de sus capacidades y puedan seguir aspirando a la felicidad dentro de una sociedad más libre, más igual, más solidaria, pero también más responsable.
Propugnamos un nuevo modelo que permita un desarrollo sostenible y estable en lo económico, ambiental y social, a través del protagonismo de la ciudadanía en la invención y redefinición de nuevas industrias y actividades económicas basadas en la competitividad, calidad e incentivando el desarrollo de industrias y economías locales (Glocalización).
Será necesaria una importante acción publica orientada a investigación y desarrollo, reindustrialización, energías renovables, bio-salud, rehabilitación de edificios, urbanismo sostenible del territorio de la costa, electrificación del transporte, agricultura y ganadería ecológicos, responsabilidad social corporativa, empresas sociales, pesca y explotación sostenible del medio marino, y trabajar arduamente en todas las áreas que hoy conforman la agenda del Desarrollo sostenible:
-protección de la atmosfera.
-fomento de la agricultura y protección del suelo.
-protección de la calidad y del suministro del agua
-uso de energías renovables
-control de residuos industriales y urbanos no saludables.
-acceso al crédito como un nuevo derecho individual y social
-exclusión de los recursos públicos del mercado o alternativamente fuerte intervención en la formación de precios (i.e: recalificación de suelos rústicos en urbanizables).
-libre circulación de mercados
-comercio justo
-cooperación internacional
-mejora de la calidad democrática de las sociedades
-mejoras en el funcionamiento de la Administración y la Justicia
-tasas impositivas solidarias.
Definitivamente, la actual crisis puede ser una gran oportunidad que debemos aprovechar para rectificar, para rediseñar el sistema y hacerlo sostenible y estable.
Desde Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía estamos empeñados en esta apasionante y necesaria tarea.
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José M. Dutilh Carvajal
Secretario de Organización de la Federación Centro
Ciudadanos – Partido de la Ciudadanía
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3 abril 2009 a las 11:10 am
Ayer tuvimos ocasión de comentarlo más, en un interesante Debate: lo que han descrito tanto el ponente de esa sesión como su mantenedor (que con esto de aquí arriba nos tenía planteado antes ya el tema) coincide con cuanto nos avisó, desde hace 5 años el recién gardonado Nobel económico P. Krugman en su texto “The great unraveling: losing our way in the new century”… R. Tamames lo resumía por entonces = http://www.estrelladigital.es/articulo.asp?sec=opi&fech=08/01/2004&name=tamames
¡Así que nadie puede alegar que no estábamos avisados! Y lo importante ahora será que a la hora de buscar ‘remedios’ tengamos un poco menos de desatención a cuanto ya está, tan bien, escrito (por nuestro ilustre amigo Luis de Velasco, entre otros) y recitado en múltiples argumentarios…= http://www.nodo50.org/reformaenserio/articulos/oto%F1o%202008/ContracrisisRB-2.pdf